Trasto mi amigo

Este post es una entrada triste, es en homenaje al mejor entrenador de personas que he conocido y que ahora, mientras estoy escribiendo esto, hace un año que la vida o lo que sea, decidió que ya no podiamos sguir caminado juntos.

 

Sé que lo que voy a contar a mucha gente le parecerá una tontería, lo siento por ellos, no han tenido la suerte de compartir parte de su vida con un ser maravilloso y del que aprendíamos algo cada día.

 

Costo horas de charla con Pilar mi esposa, decidir si era conveniente tener un miembro más en la familia. Cuando decidimos que nuestra hija Andrea, tenía que tener el perro que llevaba años pidiendo, creo que fue uno de los días más felices de mi vida y la de ellas.

 

Recuerdo con mucho cariño, el momento del encuentro con nuestro perro, mi hija estaba emocionada y nerviosa, pero cuando apareció él, todo se transformó en alegría. Parecía un peluche al que nos daba un poco de miedo aplastar.

 

Muy importante para conocer la verdadera naturaleza de Trasto, fue cuando Pilar tuvo que someterse a una operación de cadera y estuvo bastante tiempo recuperándose, se convirtió en su asistente personal, siempre a su lado, nos enseñó, por eso lo del entrenador de personas, a estar donde debíamos estar y no en otro sitio, siempre respetando la distancia, siempre al paso que necesitaba Pilar.

 

Desde ese momento ambos establecieron una relación muy estrecha, muy personal, algo solo para ellos, y así lo compartían con largas caminatas que a Pilar le ayudaron a recuperarse y a estrechar lazos de cariño y amistad con Trasto.

 

Nuestro entrenador nos ponía todos los días a prueba, nos exigía que mantuviéramos una vida feliz, si alguien tenía capacidad de superación ante la adversidad, eso que llaman Resiliencia, ese era Trasto.

 

Cuando ya estaba muy enfermo y no podía comer, quería jugar, no podía casi
caminar y seguía con su muñeco para que jugásemos y quizá aprendiéramos algo más:  la importancia de disfrutar en cada momento.

 

Gracias TRASTO, por el tiempo que nos dedicaste, por todo lo que nos enseñaste, por hacernos sentir felices a tu lado, por haber convertido el tiempo que compartimos en mucho más que un recuerdo.

 

Te añoro y me parece que todavía vas a aparecer con tu muñeco en la boca, y aunque me entristece no verte, sé que ahora estas en otro sitio enseñando a otros a convertirse en seres más felices y mejores.

Hasta siempre amigo.

 

Emiliomanuelcoach
18/08/2013

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